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Grandeza y Dignidad

La voz de la caridad católica

EL ARTE DE ENVEJECER

EL ARTE DE ENVEJECER

(Por Rosa María Ordaz)

 

 

* Un homenaje a todos los acianos. Sólo en el amor y el perdón  me reencuentro con todos los que he amado.  

No hay ancianidad estéril, no hay vejez o edad inútil ni humillante, venerable es la senectud del hombre porque en la etapa de su ocaso el ser humano al convertirse en anciano; aprende a escuchar con el corazón, se vuelve sereno, imperturbable, maduro. Su larga trayectoria por el destino lo afirma en su crecimiento experiencial humano. Con el pasar de los años su vida se ha llenado de sabiduría, el anciano aquilata en su memoria el patrimonio de una vida traducido en conocimiento. Palpita de alegría con los jóvenes anhela aconsejarlos para dignificarlos con su existencia. He aquí “El arte de envejecer”

Contemporáneamente al declive de su existir del anciano, la sabiduría divina lo convierte nuevamente en niño, en un ser frágil y tierno, esta circunstancia representa el dulce regreso a la inocencia, inocencia vulnerable y paralelamente dependiente para perfeccionar al anciano, a su familia y a sus cuidadores en la virtud del amor. El octagenario con su vejez y enfermedad tiene la facultad de transformar lo ordinario y aparente denigrante en algo extraordinario.

Las distintas enfermedades del anciano, como una demencia senil, un mal de parkinson, un mal de alzheimer … aunado a la  invalidez física del mismo. Nos invitan a dignificarlo con nuestro amor. En su situación de incapacidad el abuelo (a), que ha perdido su identidad postrado en su cama gruñe, gime, llora, suplica ¡Por favor Ayúdame! Ya no se quién soy, Tengo miedo, tengo hambre, tengo dolor, tengo frío. Me conduelo en mi indigencia, rescátame de la esclavitud en la que me encuentro, libérame de todos mis males con tu comprensión, independízame con tu paciencia, rescátame con tu amor, redímeme con tu perdón.

El anciano gracias a su condición nos ennoblece, aquí nosotros desarrollamos valores entrañables como los anteriormente mencionados, y él también. Al amarlos y aceptarlos ellos se convierten en un punto de vinculación para la familia. Estimado lector los ancianos han vivido mucho, han sufrido mucho, porque han amado mucho, lo necesitan todo, nosotros necesitamos venerarlos y amarlos. Esta es la maravillosa sinfonía es decir la obra de la vida que tiernamente nos muestra el arte de morir del Ser humano. Mayores informes seminarios y conferencias relacionados con el tema rosym95@hotmail.com www.grandezaydignidad.org www.radiochronos.com.mx You Tube rosa María Ordaz

 

 

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