EL ROSTRO SANTO DE JESUCRISTO EN EL MOMENTO DE LA RESURRECCIÓN

EL ROSTRO DE JESUCRISTO EN EL MOMENTO DE LA RESURRECCIÓN

(Por Rosa María Ordaz) «ver video en la parte inferior «

<<Conozca el Rostro de Jesucristo en el momento de la resurrección>>. Manoppello Italia, visité el Santuario de Manoppello en la región de Abruzzo y la provincia de Pescara. Aquí, se encuentra plasmado en un lienzo; el rostro de Jesús. Historiadores, sindonólogos, (expertos en la sábana santa), médicos, científicos competentes en distintas áreas, cardenales, obispos, escritores, investigadores, y el crítico más exigente; el papa Benedicto XVI dan testimonio y ratifican; que en este sudario se encuentra el rostro humano de Dios, desde el primer instante de la resurrección de Jesucristo.

Rostro Santo y Humano de Dios, Volto Santo

Los hechos cronológicos de la reliquia más preciosa de la cristiandad, junto con su autenticidad son los siguientes: para los cronistas versados en el tema existen dos probables fechas en las que Cristo murió: la primera es un viernes 7 de abril del año 30, o, del año 33. La usanza hebrea sepultaba a sus muertos ungidos con aceites, aloe, mirra; los cubrían con lienzos. La cara, el cuello de Cristo fue tapada con el sudario de Oviedo, después de la frente hasta la parte posterior del cuello, se le coloco una tela llamada cuffia de cahors, enseguida fue envuelto totalmente con la sagrada sindona de Turín, encima de esta; se le cubrió con la tela de Aquisgrana  (Aachen) del cuello hacía los pies parte frontal y posterior de su cuerpo. Por último, del pecho hacía la cabeza se le puso otro velo en la cara; éste pertenece al de Manoppello; encima del sepulcro tenemos la Sindone Munda Aquisgrana (Aachen).  El evangelio de Juan capítulo 20: 7 describe; <<y el sudario que cubrió su cabeza>> no junto a las vendas, sino plegado en un lugar aparte, otra versión: <<y el sudario, que había estado sobre su cabeza>>, no puesto con los lienzos, sino en un lugar aparte; el capítulo y versículo narra los hechos, el escenario “el lugar donde estaba el velo, doblado aparte”. Dicha tela estuvo primero en Jerusalén, de ahí fue llevado a Kamulia Capadoccia, después a Constantinopla

Debido a la crisis iconoclasta y a la furia de esta contra las imágenes; la Santa Faz fue enviada a Roma donde permaneció siglos. Por último, durante el saqueo del 1527 a esta ciudad, el papa de ese entonces confiaba en Gian Pietro Carafa arzobispo de Chieti; ambos con antelación deciden enviar la inestimable reliquia a Manopello. Desde entonces esta pequeña ciudad es el corazón donde se custodia el Rostro Santo en la Basílica de los frailes capuchinos.

Al llegar a Manopello el sudario se le encomienda al Dr. Leonell, la reliquia permanece un siglo en su familia, posteriormente es vendida a Donatantonio de fabritis, éste, percibe lo sagrado del velo, decide regalarlo a los frailes Capuchinos. Uno de los grandes Apóstoles del sudario fue el Padre Domenico de Cese, su sensibilidad le llevo a confirmar que el Volto Santo era de un tejido misterioso e inexplicable. Lamentablemente falleció durante su investigación.

Existen cuatro imágenes acheropitas que significa no elaboradas por mano humana, la Sábana Santa de Turín, La Santa Faz de Manopello, la Tilma de la Virgen de Guadalupe y Ntra Señora de Absan.

La santa faz es de bisso marino, un material para los hebreos precioso, de índole sagrado, con particularidades y propiedades únicas. Compuesto por las fibras más finas extraídas de una pinna nobilis la cual crece en el mar mediterráneo, ésta, expele una baba, al cortarla se pone a secar y se convierte en seda de finísimos hilos dorados de colágeno, al contacto con la luz junto con el aloe, el tejido es capaz de imprimir en sus fibras todo lo que encuentra en su entorno. Se puede teñir, pero no pintar; si quisiéramos pintar algo no permanece nada. El hilo del biso es más delgado que un cabello humano, similar a la fragilidad de una telaraña, por lo que también es totalmente transparente se puede ver y leer a través de él.

Es importante resaltar acerca de la Santa Faz que, al cambio de dirección de las luces, muestra diferentes expresiones de la cara.

De acuerdo a los científicos, en el instante que Jesús abrió sus ojos y resucito, el corazón comenzó a palpitar seguido de ese espectacular mecanismo biológico, fisiológico a funcionar, su corazón irradió una energía que se convirtió en luz intensísima; el bisso marino la tela se hizo fotosensible al rostro de Jesús, imprimiéndolo en el velo. El cual muestra unos ojos profundos, serenos; labios ligeramente abiertos dejan entrever sus dientes, evidencian el primer aliento de su respiro. La boca semi abierta inspira un balbuceo de Abba. La profundidad de sus pupilas, nos sigue a donde nos movamos; pareciera que nos interpela con la dulzura de su cara para decirnos cuanto que nos ama y nos perdona por su inmensa misericordia. Miles y miles de peregrinos de todas partes del mundo, particularmente de Rusia visitan este Santuario, probablemente para confirmar las palabras de uno de los homenajes más grandes que le hiso el papa Benedicto XVI; Quiero contemplarlo y dejarme contemplar por Él.

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